"Soy un incansable perfeccionista al que no le gusta quedar segundo ni a las chapas"

Fue presidente de la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza durante 18 años

Rafael Salmerón en su casa de la calle Empedrá / Roque Belda
ENTREVISTA A RAFAEL SALMERÓN. COLUMNISTA DE 'SOY DE CIEZA'

Son más de las diez de la noche de un día laborable. Camino por el casco histórico de Cieza y tomo la calle Empedrá. Toco al portero electrónico de su edificio y me abren con tan solo decir mi nombre. Subo al primer piso en el que vive y me encuentro la puerta abierta. Entro en el salón y está él tumbado en el sofá, su mujer leyendo y su hijo pequeño viendo la tele. Por un momento tengo la sensación de tener un 'déjà vu', de qué ese recorrido lo he vivido antes, pero sólo hay un detalle disociado, algo diferente que me hace ver que no es una noche más entre las tantas que durante cerca de dos años compartí con él trabajando hasta la madrugada: el portero electrónico es nuevo.

Rafael Salmerón, 48 años y profesor de Latín y Cultura Clásica del IES Diego Tortosa, sigue siendo el mismo tras dejar su cargo en 2011, después de 18 años como presidente de la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza. "Quizás demasiados", como él mismo reconoce. Y sigue siendo 'Dios' para los amigos y los enemigos desde que en 2002 el cura Don Antonio Muñoz dijera desde el presbiterio aquella famosa frase: "Al pregonero lo nombra Dios", en referencia a la polémica elección del profesor Bartolomé Marcos para tal acto. Rafael, el hombre en "cuyas inmensas espaldas nunca se pone el sol" - como le definió el también pregonero y amigo Enrique Centeno- no entiende de presiones cuando cree firmemente en algo y así sería para elegir a Bartolomé Marcos que, junto a la profesora Lolita Ordóñez, "me marcaron al punto de descubrir el placer por la lectura y la cultura clásica cuando tenía decidido estudiar Arqueología". De ahí que se licenciara en Filología Clásica por la Universidad de Murcia para luego ganar su plaza de profesor de Secundaria.

Además de su pasión por el mundo romano y el latín, la Navidad y la Semana Santa también han sido y son nucleares en su vida. "Recuerdo de niño montando el belén familiar y que cada año se presentaba como un reto por hacerlo cada vez mejor", dice Rafael. No es extraño que años más tarde se llevara un belén monumental de su cofradía Los Dormis al Museo de la Ciudad de Madrid, para que en la capital de España fueran capaces de contemplar de lo que son capaces los ciezanos.

En la Semana Santa, junto a ese espíritu de superación y perfeccionismo, une la experiencia de haberla vivido "como espectador, como andero, como presidente de la Junta de Hermandades en la organización y, desde hace unos años, conociendo otras semanas santas por televisión o en directo", explica. "Yo no salí en las procesiones de crío y me dediqué a verlas porque yo quería salir de andero y no lo hice hasta los 14 años", cuenta. "Eso me dio una visión de lo que se podía mejorar y que al final contribuiría a mi decisión de presentarme en 1993" y a tomar las riendas y el destino de la Junta de Hermandades Pasionarias. "Quería modernizar la Junta, algo que ya empezó Pepe Gómez", puntualiza.

Cuando le ofrecí ser columnista de 'Soy de Cieza' me dijo que no quería hablar de Semana Santa, pero inevitablemente la conversación para elaborar este perfil la monopoliza esta temática y se nota cómo se le dilatan las pupilas al expresar sus opiniones sin que tenga apenas que hacer preguntas. "La Semana Santa de Cieza tiene mucho que aprender de otros sitios. Hay que unir tradición e innovación porque si no se muere", dice. "Hay que intentar recuperar el adorno de la tierra. Lo que no se puede es recuperar el gorro de moco, por ejemplo, con los tejidos antiguos", o "La Semana Santa es un espectáculo que compite consigo misma y que cada vez tiene menos seguidores".

Se fue con el expediente de Declaración de Interés Turístico Nacional presentado a falta de la notificación final del Ministerio, pero entre sus logros se queda con "la constitución de la Comisión de Arte, el nuevo Prendimiento, la colocación de las primeras gradas, la promoción de la Semana Santa al exterior y con lograr un mejor acuerdo económico por parte del Ayuntamiento". En lo referente a los momentos en su mandato se queda "con la imagen de los pasos en el Día del Nazareno o las comidas con Don Antonio Salas en Semana Santa".

Amado y odiado, su paso por la Junta cree que le ha dado más amigos que enemigos. "Y no siento rencor porque hay que saber perdonar", asegura con sinceridad. "No me gusta dejar las cosas a medio y lo único que me duele es no haber hecho el Museo de Semana Santa de Cieza", asevera.

 Manipular o maniobrar

Prepotente, maleducado, déspota, manipulador... Han sido algunas de las cosas menos feas que le han dicho. También que tiene madera de líder, diplomático... Pero él afirma que "soy un incansable perfeccionista al que no le gusta quedar segundo ni a las chapas", además, de ser "constante y tozudo al que no le gusta la frase de que no se puede hacer algo. Sí se puede si hay que conseguir un objetivo", confiesa. Polémico en sus decisiones y forma de actuar, "no me arrepiento de nada de lo que he hecho y cómo lo he hecho porque siempre he mirado por el bien de la Semana Santa y he dirigido con las normas de la Junta, aunque siempre pueden haber daños colaterales", relata. Le pongo ejemplos de acontecimientos en su mandato en que le calificaron de manipulador y él insiste en que "lo que ellos califican como manipular yo lo llamo y es maniobrar".

 Definido por algunos como un auténtico 'animal político', asegura que le han ofrecido incursiones en política pero "quien tenía que hacerlo nunca me lo ha dicho y cree que no lo hubiera aceptado porque no sería capaz de entrar en el juego de los partidos políticos", explica. Incluso una vez un conocido político local me confesó que "Rafael había sido capaz de crear la marca JHP como institución independiente frente al Ayuntamiento". Para aquellos que rumorean sobre una posible vuelta a la primera línea pública insiste en que cree que hasta los 25 años hay un periodo para formarse y divertirse, luego hay que hacer una gran empresa, y más tarde hay "un uno para cada tiempo y un tiempo para cada uno".

"Ahora no me he marcado ningún objetivo. Quiero mejorar mi práctica docente y dedicarme a mi familia. Leer mucho y escribir". Y en esa línea confiesa que ha aceptado ser columnista de 'Soy de Cieza' y escribir semanalmente en su sección 'El hilo de Ariadna' porque se lo pedí yo e ilusiona a su mujer Marisa y a su madre. "Mis fuentes para las columnas serán el mundo clásico, la literatura y el cine", añade.

Ordenado y con una capacidad de trabajo como nunca antes he conocido. Como buen géminis tiene una especie de doble personalidad, y lo mismo te lo ves impoluto con chaqueta y corbata que con su chupa de cuero. "Con la túnica de los Dormis y de la Junta me pongo debajo mis camisetas de 'heavy' metal", cuenta. O su particular afición a las chapas sobre las que prepara una interesante exposición.

Pasamos a su despacho para seleccionar las fotos para la entrevista y el perfil de la columna. Ese pequeño recinto lleno de recuerdos, cuyas paredes guardan tantos secretos del devenir de la Semana Santa ciezana y que en otro tiempo recibía constantes visitas. Y es que ese piso de la calle Empedrá era una especie de farmacia de guardia. Reconozco que compartí, al principio, muchos prejuicios sobre la figura de Rafael Salmerón pero después de tantas horas junto a él fue la persona que me confirmó mi máxima de que "nunca te fíes de la gente híper simpática". Porque Rafael 'no cae bien' de primeras. Parece el típico 'chulo prepotente' pero, manteniendo las distancias, hay que reconocer que es un 'hombre de Estado' con vocación de servicio público y que tiene coraje, cualidades que definen a los líderes natos que hacen avanzar la sociedad.

Me miro el reloj y son casi las dos de la madrugada de un día laborable. Me despido tras una larga y profunda conversación. Regreso a mi casa abrigado por las calles solitarias del casco histórico de Cieza repasando en mi mente algunas de las reflexiones y momentos compartidos con Rafael y pienso: "Esto ya lo he vivido antes".