La diosa Aretusa del Menjú

Estatuta de la diosa Aretusa del Menjú antes de su destrucción / Fernando Galindo
LA CIEZA QUE SE FUE

En la finca del Menjú, límite entre Cieza y Abarán, se encontraba la estatua de la diosa Aretusa, una náyade hija de un dios fluvial arcadio y conocida cazadora. Según la mitología, el río Alfeo se enamoró perdidamente de ella, pero Aretusa que se había prometido permanecer siempre virgen, pidió auxilio a su compañera Artemisa que la transformó en corriente de agua para que huyera así de Alfeo.

La fotografía, tomada el 23 de junio de 1991, muestra el esplendor de la estatua antes de ser víctima del vandalismo que ha provocado su mutilación.

La finca de recreo era propiedad de Joaquín Payá, diplomático que estuvo destinado en la embajada de España en Shangai. Culto hasta la erudición estuvo permanentemente enamorado del mundo clásico y nunca dejó de beber de sus fuentes hasta el punto de iniciarse en el aprendizaje del griego clásico para poder leer a sus autores en su propia lengua. De ahí su gusto por construir estatuas mitológicas como la de la finca del Menjú.

Fue responsable de la importante expansión del Banco de Cartagena por España. Guiado de la mano de su buen amigo el conde de Romanones, estuvo relacionado con negocios de minería, agrícolas, industriales, e incluso se aventuró en el complejo entramado político del momento. Llegó a ser diputado nacional por Cieza y Cartagena a través del Partido Liberal; trabando gran amistad con personajes como Melquíades Alvarez, Santiago Alba o Sánchez Guerra. Fue su actividad empresarial la que mayor relieve ha contribuido a prestar a su perfil, con la perspectiva del tiempo, ya que casi la mitad de la Región le debe su iluminación. Su empresa de electricidad, Eléctrica del Segura, desde la finca de Cañaverosa en Calasparra y la del Menjú, en Cieza, cubrió de tendidos y brindó sus servicios a numerosas poblaciones del interior regional y el entorno murciano.